La movilidad cotidiana, ya sea en contextos personales o en operaciones comerciales, expone a vehículos y flotas a riesgos que pueden impactar tanto la inversión como la continuidad de las actividades.
La movilidad cotidiana, tanto en el ámbito personal como en operaciones comerciales y logísticas, constituye un componente esencial de la actividad económica. El uso permanente de vehículos particulares y flotas comerciales expone activos relevantes a riesgos que pueden afectar la continuidad de los desplazamientos, la operación diaria y los costos asociados a incidentes viales.
En este contexto, los seguros de vehículos motorizados se integran como un elemento relevante dentro de la gestión patrimonial y operativa, al considerar las distintas realidades de uso, los niveles de exposición y las exigencias normativas que acompañan la circulación y el transporte en entornos urbanos y de carretera.
Los seguros de vehículos motorizados se estructuran para responder a los distintos riesgos asociados al uso cotidiano de automóviles y flotas, tanto en contextos personales como comerciales. Estas coberturas consideran eventos que pueden afectar al vehículo, a sus ocupantes y a terceros, así como las responsabilidades derivadas de la circulación.
De manera habitual, los programas contemplan la cobertura por daños materiales al vehículo producto de colisiones, volcamiento o accidentes, así como pérdidas derivadas de robo o hurto, total o parcial. A ello se suman coberturas frente a incendios, eventos de la naturaleza y otros daños accidentales que pueden afectar el valor del activo.
Asimismo, los seguros incluyen responsabilidad civil por daños corporales y materiales causados a terceros, un componente central en la gestión del riesgo asociado a la conducción. Dependiendo del tipo de uso y del perfil del asegurado, pueden incorporarse coberturas adicionales para daños a terceros transportados, defensa jurídica y gastos asociados a reclamaciones.
En el caso de flotas comerciales y vehículos de uso intensivo, las coberturas suelen ampliarse para considerar asistencia en ruta, vehículo de reemplazo, daños a accesorios, equipos especiales o adaptaciones, así como condiciones específicas asociadas a la operación logística o de transporte.
La operación de transporte de carga expone camiones y semirremolques a riesgos propios de trayectos extensos, uso intensivo y condiciones operativas exigentes. Los seguros para vehículos de carga se estructuran para responder a estos escenarios, considerando tanto la protección del activo como las responsabilidades derivadas de su circulación y operación.
De manera habitual, estas coberturas contemplan daños materiales al vehículo producto de colisiones, volcamiento, impactos o accidentes en ruta, así como pérdidas derivadas de robo o hurto, total o parcial, incluyendo situaciones de sustracción durante detenciones o faenas logísticas. A ello se suman coberturas frente a incendio, explosión y eventos de la naturaleza que puedan afectar la unidad o el semirremolque.
Los programas de seguros incorporan responsabilidad civil por daños corporales y materiales causados a terceros, un componente central en la gestión del riesgo del transporte terrestre. En operaciones de mayor exposición, esta cobertura puede ampliarse para considerar daños a terceros transportados, responsabilidad cruzada y gastos de defensa jurídica asociados a reclamaciones.
En el caso de camiones y semirremolques, suelen incluirse coberturas adicionales para daños a equipos y accesorios especiales, remolques y carrocerías, asistencia en ruta, gastos de remolque y rescate.
La gestión de los seguros de vehículos motorizados se sustenta en el análisis de los riesgos asociados a la movilidad cotidiana, considerando el tipo de vehículo, su uso, la frecuencia de circulación y el entorno operativo. Esta evaluación permite comprender las exposiciones propias de conductores particulares y flotas comerciales, así como las implicancias patrimoniales y operativas derivadas de incidentes viales, contribuyendo a una gestión más ordenada del riesgo asociado a la movilidad.
La diversidad de usos y contextos de circulación hace inviable una aproximación estandarizada en seguros de vehículos. El diseño de soluciones de seguro considera las características específicas de cada caso, ya sea un vehículo particular o una flota comercial, incorporando criterios asociados al tipo de operación, nivel de exposición y requerimientos normativos. Este enfoque permite estructurar coberturas coherentes con la realidad de uso y con las necesidades de movilidad de cada asegurado.
Los siniestros asociados a vehículos motorizados impactan directamente en la movilidad y la continuidad de las actividades. Una gestión técnica y oportuna resulta clave para ordenar el proceso posterior al evento. El acompañamiento durante todas las etapas del siniestro, desde la notificación inicial hasta su resolución, permite verificar el cumplimiento de las condiciones contractuales y facilitar una respuesta adecuada frente a daños, robos o accidentes.
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